¿Cierre de sedes? El futuro incierto de la red consular mexicana en EE. UU.
La red consular más grande de un país en otro —la de México en Estados Unidos— se enfrenta a un desafío sin precedentes. El Departamento de Estado confirmó que revisará cada una de las 53 oficinas que México tiene distribuidas por todo el país vecino. Esta noticia ha generado incertidumbre, pues la posibilidad de cierres definitivos está sobre la mesa, lo que afectaría a millones de mexicanos que dependen de estos centros para trámites esenciales como pasaportes y matrículas consulares.
Según reporta The New York Times en español, esta medida se produce tras una intensa campaña mediática en medios de comunicación conservadores. Diversas voces de la derecha han acusado a los consulados de actuar como brazos políticos del gobierno mexicano en suelo estadounidense, señalándolos de proteger a migrantes durante redadas y de promover una agenda que supuestamente atenta contra las leyes migratorias locales.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha sido enfática al rechazar estas acusaciones, calificándolas de calumnias sin fundamento. Para la mandataria, los consulados cumplen una función social y económica fundamental, ayudando a la diáspora a integrarse y contribuir a la economía de Estados Unidos de manera ordenada. Sin embargo, admitió el viernes pasado que Washington no ha notificado formalmente a México sobre el inicio de esta inspección masiva.
El clima de desconfianza se ha visto alimentado por figuras como Peter Schweizer, quien asegura que los consulados incluso distribuyen material educativo que frena la integración cultural de los mexicanos. Estas teorías de conspiración han calado hondo en la administración Trump, que ahora busca aplicar el filtro de su política “Estados Unidos primero” para determinar si la presencia consular mexicana es excesiva o perjudicial para sus intereses.
A este escenario se suman otros puntos de fricción, como la reciente muerte de dos agentes de la CIA en el norte de México durante una operación contra laboratorios de droga, lo cual molestó profundamente a Sheinbaum. Asimismo, la negativa de México a detener a un gobernador acusado por fiscales estadounidenses de nexos con el narcotráfico ha tensado aún más la cuerda diplomática, complicando el diálogo sobre la revisión consular.
A pesar de los roces, Sheinbaum sostiene que su gobierno busca una buena relación con la administración Trump. “Estoy segura de que se van a quedar con las ganas”, dijo el viernes en referencia a quienes desean ver una ruptura total entre ambos países. No obstante, el destino de los 53 consulados pende de un hilo mientras el Departamento de Estado decide qué tan estrictos serán los nuevos criterios de evaluación.
