Un triunfo del multilateralismo eficaz: El galardón asturiano premia la alianza global por la alimentación

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(FILES) People stand in front of the entrance to the international gene bank Svalbard Global Seed Vault (SGSV), on February 25, 2020 outside Longyearbyen on Spitsbergen, Norway. The Svalbard Global Seed Vault (SGSV) has been on May 20, 2026 awarded the Princess of Asturias Award for International Cooperation. (Photo by Lise Åserud / NTB Scanpix / AFP) / Norway OUT

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En un mundo frecuentemente marcado por las tensiones geopolíticas, el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026 ha decidido galardonar un proyecto que demuestra el poder de la unión científica. La Bóveda Global de Semillas de Svalbard ha sido seleccionada como el máximo ejemplo de cómo las naciones pueden trabajar en sintonía por un bien común superior. Este espacio subterráneo representa la última línea de defensa para la seguridad alimentaria de la humanidad.

Según información de la Agencia de Noticias EFE, el jurado calificador hizo especial énfasis en que este proyecto noruego reúne la colaboración activa de numerosos países, instituciones científicas y organismos internacionales. Los quince integrantes del comité coincidieron en que la iniciativa encarna un “modelo de multilateralismo eficaz” que logra coordinar esfuerzos globales en torno a un objetivo crítico: garantizar la base genética de los sistemas de producción de alimentos.

Ubicada en el Círculo Polar Ártico, esta despensa planetaria alberga muestras de 129 gobiernos e instituciones internacionales que confían en su seguridad inviolable. Dos tercios de los depósitos provienen de los centros de investigación del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional, incluyendo núcleos dedicados al mejoramiento del maíz, el trigo y la agricultura tropical. El almacenamiento es completamente gratuito y funciona bajo una estricta política de soberanía, donde solo el depositante puede solicitar la devolución de sus recursos.

La utilidad práctica de esta red global se evidenció de forma dramática cuando el Centro Internacional de Investigación Agrícola en Áreas Desérticas, con sede en Siria, sufrió la destrucción de sus laboratorios por culpa de la guerra civil. Gracias a que habían resguardado copias de seguridad a 18 grados bajo cero en el archipiélago noruego, los científicos pudieron recuperar y replicar sus variedades de cereales. Este evento consolidó a Svalbard como el epicentro de la solidaridad científica internacional.

El reconocimiento otorgado en Oviedo fue recibido con orgullo por las autoridades de Noruega, país que financia y opera la infraestructura desde hace casi dos décadas junto con los fondos Crop Trust y NordGen. El ministro Nils Kristen Sandtrøe celebró el impacto de haber preservado 1,3 millones de recursos genéticos esenciales para el futuro. Este premio reafirma el valor de las infraestructuras críticas que trabajan en silencio para proteger la vida en la Tierra ante cualquier adversidad futura.