Julián Quiñones y Erik Lira lideran el triunfo de México ante Sudáfrica
La selección mexicana sumó sus primeros tres puntos en el Mundial al derrotar por un marcador de 2-0 a su similar de Sudáfrica. En un encuentro donde el funcionamiento colectivo dejó algunas dudas, las individualidades emergieron para rescatar el resultado. La afición que se dio cita en el inmueble pudo celebrar una victoria que, más allá de las formas, llena de calma el entorno del equipo en el inicio de la competencia.
De acuerdo con los reportes de El Excélsior, la auténtica luz del combinado nacional fue Julián Quiñones, el delantero colombiano de nacimiento pero mexicano por devoción. El atacante no trabajó solo, ya que estuvo acompañado por una destacada labor de Erik Lira en la mitad de la cancha. Lira mostró un crecimiento notable en la recuperación de balones, siendo el motor que impulsó las jugadas de mayor peligro para el conjunto local.
El esfuerzo de Lira rindió frutos directos al robar una pelota clave en territorio rival, la cual sirvió para que Quiñones la colocara con frialdad en el fondo del arco africano. Esta acción superó por completo al contención de Sudáfrica, Sphephelo Sithole, quien vivió una tarde auténticamente de pesadilla. Sithole no solo perdió la vertical en la jugada del primer gol, sino que terminó expulsado en la segunda mitad del compromiso.
El mediocampo sudafricano sufrió en demasía durante todo el cotejo, sumando también la mala actuación de Themba Zwane, quien no logró generar juego para su escuadra. El dominio mexicano se facilitó debido a las carencias del rival, un equipo menor que se achicó notablemente ante el escenario. A los visitantes les pasó factura tanto el intenso sol como la altura de la ciudad, factores que mermaron su rendimiento físico desde los primeros minutos.
A pesar de la superioridad numérica tras la expulsión, México optó por un estilo calculador y por momentos replegado. La victoria termina siendo un bálsamo para el cuerpo técnico, aunque queda en evidencia la necesidad de mejorar el volumen de juego. El camino en la Copa del Mundo apenas comienza y el triunfo frente a los africanos cimenta las bases de la clasificación, apoyado en el brillo de sus figuras individuales.
